Reflexión de mis fracasos
En mis vertiginosos 36 años de vida, he tenido una cantidad brutal de suerte… Suerte de tener una familia que me ama, suerte de haber salido de un buen colegio, y de contar con una salud bastante sólida (a pesar del poco cuidado que pongo).

Sin embargo, todas las veces que he intentado algo, mi primer intento ha fracasado. La primera vez que quise dar mi examen de manejo, lo reprobé… La primera vez que quise entrar a la universidad, el puntaje no me alcanzó para lo que quería… La primera vez que entré a lo que quería, me echaron de la universidad… La primera vez que emprendí, perdí un montón de plata (perdón a los que perdieron plata con mi idea)… La primera vez que traté de hacer un postgrado reprobé la tesis. Dejo estos ejemplos, aunque son muchos más.
Pero acá estamos. He aprendido harto, aunque no lo suficiente como para no volver a caerme. ¿Qué cosas puedo ver que causaron tanto fallo? ¡Les dejo algunas!
- Soberbia: Muchas veces creí que sabía o era más que los demás… Me ganó mi autopercepción, y no hice los esfuerzos suficientes para llegar al éxito. Aprendizaje: Es importante esforzarse en proporción al logro buscado.
- Autosuficiencia: Otras tantas veces creí que iba a poder solo… No busqué ayuda, y no conté cuando las cosas estaban poniéndose difíciles hasta que era muy tarde. Aprendizaje: Apóyate de aquellos que están en tu entorno, pide ayuda.
- Falta de foco: Los gringos dicen “eyes on the prize”, y en perspectiva tiene sentido… Pocas veces le di importancia a lo que estaba haciendo o abordé las tareas con la cabeza ordenada. Esto lleva a distraerse y perder intensidad. Aprendizaje: Ordena tus tiempos. Con orden y disciplina todo es un poco más fácil.


No quiero que esto sea un harakiri. La historia va bien. Tengo carnet de manejar, salí de la universidad (esta vez con un título), tengo un emprendimiento que me llena el corazón, y voy viento en popa con la tesis del MBA.
Un factor común que encontré en estos fracasos, es que hay errores repetitivos en mi forma de abordar las tareas, y ojalá si alguno está en eso, pueda identificar y corregir a tiempo.
Pero otro patrón que me ha seguido, es que todos los fracasos han venido seguidos de nuevos intentos… Soy porfiado. Y la invitación hoy es a ir más allá de identificar los errores, es a volver a intentarlo, porque ahí el triunfo es doble
Finalmente, un par de invitaciones. Primero, abrirse a que ningún fracaso es definitivo… Cada uno está viviendo su historia, y es imposible saber qué página están escribiendo. Segundo, a que puedan conversar de sus fracasos… No desde la falla (que a veces se admira sin profundidad), sino desde el aprendizaje.

Tú, que llegaste hasta el final, ¿qué has aprendido de tus fracasos?


